Homofobia I

Volvía a conectarme a Messenger para gastar el tiempo que me quedaba. Mis tíos estaban abajo y acababa de escuchar comentarios dignos de una nueva entrada titulada “El machismo y sus expresiones contemporáneas” o algo así. Mi papá y sus tradiciones de reliquia. Saludo a una compañera para comentarle lo estúpido de su perspectiva cuando me da una gran noticia: expresiones de homofobia en mi propio curso. Y lo digo con sorpresa porque somos sociólogos. Si, los lana, los progresistas, los radicales, como quieran decirles. ¿Expresiones de homofobia en un curso de sociología? Me parecía increíble. Abro el mail del curso, leo lo que ponen y comento:

(21:12) Maria Francisca: te atacaron en la mala onditaaa
yo no lo he visto pero me contaron
osea atacaron a toos pero contigo se fueron en la personal
(21:12) Keep me where t: :O
(…)
(21:14) Keep me where t: shooo
y ma encima sin firma
(21:14) Maria Francisca: lo viste¡
si po …
(21:14) Keep me where t: weon que son cobardes
(21:14) Maria Francisca: se les hace a los qls
(…)
(21:16) Maria Francisca: iuluso no le da ni pa firmar el mail
(…)

Sé que no es extraño saber de personas que no sobrepasan los 25 años y que son homofóbicos. ¿Pero qué tan extraño es el hecho de que alguien, estudiando sociología, lo sea? Quizás estoy equivocado pero la mentalidad de un Ingeniero tiende a ser bastante diferente a la de un Sociólogo. ¿No representamos un grupo de personas de pensamiento progresista? Me choca, la verdad, que alguien del área social use la palabra “maricón” y sus derivadas para referirse despectivamente a un disidente sexual. Lo he dicho antes y lo vuelvo a decir: el uso del lenguaje en Chile es horrible, se le atribuyen doble significado a muchas palabras, por lo que tienen una carga mucho más fuerte al ser usadas en contextos agresivos. De cualquier forma me sorprende lo joven que es este tipo o tipa y lo retrógrado que puede llegar a ser. ¡Por favor! Entramos al siglo XXI con la homosexualidad fuera de la categoria de enfermedad, el matrimonio eclesiástico homosexual está instaurado en ciertas sociedades del globo, entendemos que el amor es amor entre un hombre y una mujer o entre cualquier otra combinación… Sigo sin entenderlo bien. Todo esto me motiva a preguntarme por la homofobia.

Hay algo que tenemos que tener claro y es que la homofobia es ampliamente usada como definición de un comportamiento discriminatorio hacia disidentes sexuales. Científicamente el concepto ha sido muy criticado y se ha utilizado el término “prejuicio sexual” para reemplazarlo, y cito: “Sus críticos señalan que «homofobia» sugiere implícitamente que las actitudes antigay se entienden mejor como un miedo irracional y que representan una forma de psicopatología individual, en lugar de ser un prejuicio reforzado socialmente.” (G. Herek , 2000). Es interesante saber que el término “homofobia” se usó, al parecer, por primera vez en 1971, pero la Real Academia Española no lo incluyó sino hasta la edición del 2001 (R. De La Espriella Guerrero , 2007). Si bien Herek prefiere usar “prejuicios sexuales”, los que apoyan el uso del concepto “homofobia” se respaldan en que las investigaciones encuentran similitudes en las respuestas biológicas de los investigados (aumento del flujo sanguíneo) con las respuestas biológicas de los que padecen fobias más conocidas.

Teniendo claro esto es que quiero referirme a la violencia basada en los prejuicios sexuales u homofobia, a sus causas. Me pregunto qué gatilla estos comportamientos y me detengo con algunos artículos que son interesantes a la hora de dar luces sobre esto. Antes que todo quiero evidenciar mi opinión respecto a la búsqueda de una semilla homofóbica, pues considero que es tan dificil como tratar de establecer una causa directa de la disidencia sexual. Abordar la homofobia desde una perspectiva sería como tratar de explicar la homosexualidad con teorías freudianas, quizás un error o quizás un acierto.
Según De La Espriella Guerrero, la homofobia tiene bases individuales y culturales. De ahí que podemos calificar, en sus términos, a la discriminación en base a prejuicios sexuales como una psicopatología o como un comportamiento socialmente adquirido. ¿Cuándo es uno u otro?. A mi juicio falta investigación, pero podría deberse al sistema cultural en que nos vemos inmersos. Muchos dirán que vivo hechándole la culpa al sistema, pero considero que está increiblemente viciado y muchos no nos damos cuenta de ello. Expresiones como el machismo y la discriminación racial están arraigadas en nuestra sociedad y lamentablemente la naturalización de estas conductas hace que sea dificil desenraizarlas.
El patriarcado, forma de dominación histórica, ha ejercido presión no solo sobre las mujeres, sino sobre otros hombres que no cumplen con las expectativas que se tienen de él: si es afeminado, si no juega fútbol, si no escupe en el suelo, etc. Aunque muchas de estas conductas se erradican a medida que uno adquiere nuevos y más altos estatus, en general el prejuicio sigue latente. Es así como formas exageradas de incrompensión se transforman en discriminación explícita, directa y violenta. Y así como la heteronormatividad oprime a los disidentes sexuales “asumidos”, también oprime, y con más fuerza, a todos ellos y ellas que no viven plenamente su orientación sexual. El qué dirán está presente cada vez que caminamos, cada vez que decimos algo o escribimos en un blog. ¿Quién no querría esconderse en esas condiciones? Lo peor es que genera este círculo vicioso donde los que callan sustentan la discriminación, pues entregamos poder a quienes nos maltratan práctica o discursivamente.
Investigaciones han señalado que la homofobia podría presentarse “como una experiencia onírica de autoacusación en el Otro, reproduciendo los procedimientos de defensa contra el miedo y la culpabilidad (mecanismo de desplazamiento) con la posibilidad de defensas contrafóbicas dirigidas hacia sustitutivos de la situación reprimida” (J. Raices Montero). Desgranando esta afirmación encontramos varios elementos importantes: es una experiencia onírica, lo cual implica que escapa de la realidad siendo parte de un proceso interno de construcción mental; es una autoacusación, lo que implicaría quizás una visualización de si mismo en el Otro, donde el miedo y la culpabilidad se hacen presentes y se enfrentan de una u otra manera (asumo que generalmente la violencia) a esta acusación proyectada. Por último encontraríamos valoraciones y sobrevaloraciones de lo que se consideraría ‘lo correcto’. Investigaciones que en este momento no encuentro descubrieron que los homofóbicos presentaban excitación sexual ante un video pornográfico gay, mientras que los que se declaraban tolerantes permanecían en calma. El experimento constaba de dos grupos de hombres los cuales eran expuestos a esta película siendo anteriormente advertidos de que sería una película heterosexual. A mi me parece sorprendente, pero insisto: falta investigación para realmente elaborar conclusiones concretas.

Esto ha sido mi intento, muy disperso, de instaurar el tema. Hay mucho de qué hablar, mucho por discutir y por averiguar, pero me llegó la inspiración y tuve que escribirlo. Espero que ahondemos más en el futuro, pues así como la entry anterior, esta es una introducción del tema en Digierelo.

Sexo, una pincelada

Poor me, I’m fourtune’s fool” decía Romeo aludiendo a cómo el destino jugaba con su vida, lo hacía padecer. Con eso resumo las últimas semanas de ausencia aquí.

¿Qué significa el sexo en una relación de pareja? Es un tema que me ha tocado de cerca y creo que a muchos de ustedes alguna vez también. ¿Qué papel juega? ¿Será tan importante? Y para entender ésto, hay que hacer la diferencia entre el sexo y una relación sexual. El primero es el acto carnal con implicaciones sociales e individuales en el que una persona, independiente del género y el tipo de genital que posea, se involucra con otra independiente del género y el tipo de genital que posea. El sexo, per se es un acto totalmente animal. Hagamos un ejercicio, ocupemos nuestro poder de abstracción. Imaginémonos que somos niños o niñas en edad suficiente para caminar y abrir puertas. Imaginémonos que vamos caminando y oyemos ruidos, nos acercamos, abrimos la puerta y vemos a nuestros padres teniendo sexo (eso pensaríamos ahora), pero… ¿qué sería, exactamente, lo primero que veríamos? Somos pequeños, no tenemos discernimiento tal como para comprender que es lo que describo luego, sino que vemos a nuestro/a padre/madre encima/debajo de nuestra/o madre/padre en un juego violento, salvaje. Escuchamos gritos, vemos gritos, vemos golpes, arremetidas. Es extraño, chocante, no entendemos nada.
Eso es el sexo.
Ahora, una relación sexual -y agradezco a las inútiles y maltituladas clases de religión por esto- es precisamente eso: una relación entre dos o más personas donde lo sexual está explícito. Una relación sexual es aquella que tenemos con nuestro/a hermano/a en la mañana al saludarlo, con nuestro padre o nuestra madre al besarlos buenos días y lo que tenemos con nuestra profesora de religión, que muy pechoña, nos enseña el arte de amar sin consumar el acto sexual por excelencia. Relación sexual, señores y señoras, es cualquier cosa que involucre a dos entes sexuados.

A mi modo de ver las cosas, el sexo en una relación entre dos personas maduras, es imprescindible. ¿Imprescindible? Quizás no, quizás exagero. Pero creo que una relación sin sexo tiende a encontrarse con más piedras en el camino. El sexo es un punto de encuentro, es un pardon me no verbal; es el choque de poderes en donde, idealmente, se desarrolla una comunicación no jerarquizada, horizontal. Una comunión tal que incluso, luego de revolver las sábanas, puede llegar a tentarnos con algún acuerdo muy productivo. Ahora, depende del sexo. Supongo que todos tenemos claro que hay un -muy- buen sexo y hay un -increíble- mal sexo. ¿Qué es ese ‘buen sexo’? Es aquel que te hace doblar los dedos de los pies, sentir esa cosquilla fogosa con la fuerza de una cascada recorriendo tus genitales para luego alcanzar esa punta resquebrajada de tu pelo y terminar en ese apretón de piel que hace a tu novio o novia exclamar bajito también. Pueden ser horas o minutos. Yo prefiero minutos, y díganme fome pero me impaciento por ese orgasmo (aparte en este link me dan la razón).
Ahora, claramente, esta el mal sexo. ¡Uf! Quién no ha tenido uno de esos encuentros en que es todo tan torpe -y no inocente, porque eso es hasta tierno, donde te chocan los dientes, te tiran el pelo, te hacen doler de una forma muy poco sexy, terminas colocándote en una posición demasiado extraña para satisfacer esa fantasía y el orgasmo… uff… el orgasmo te deja una frustración increíble… si es que llegas a tenerlo. ¿Mal sexo? Yo diría que ni sexo alcanza a ser. Y no me iré en el intento de describir y enfatizar en que sexo no es simplemente la penetración vaginal o anal. Todos saben que un oral es sexo también.

Con esto en la mesa, ¿cómo es posible que el sexo no sea importante?. Digo yo, sin sexo podemos sobrevivir, pasamos al menos en promedio, 20 años de nuestras vidas… Bueno… 15 años de nuestras vidas sin sexo. No debería ser algo tan imprescindible. Pero la enamorada de Dawson en esa serie noventera y bien mamona del Sony ya decía que “(…) everything used to be about sex. Now that we’ve done it, it’s still about it!“. Por eso más arriba ya decía que las relaciones sin sexo -o con mal sexo, tienden a durar menos porque aparecen problemas más insoportables. Tienden, porque, como toda regla, tiene una excepción. No sé siquiera si es una regla, pero es claro que hay gente que puede sobrevivir sin sexo. ¿Cómo lo hacen? Por favor anímense y escriban, ¡comenten!, ¡porque necesito los tips!

Si hablamos de sexo hablamos de muchas cosas: hablamos de poder, hablamos de roles, hablamos de costumbres y experiencias, fantasías, juguetes… Hay tantas cosas de las que hablar que, sin irse del tema, se puede conversar acerca del sexo toda una noche.
El sexo en una relación quizás no es imprescindible. Yo disfruto el buen sexo -quién no, y me gusta que mis parejas sexuales también lo disfruten. En mi opinión sirve para encontrarnos; para reestablecer ,de cierta manera, ese vínculo que nos unió en un primer momento. Que pasar por valles en la frecuencia del rito del placer es normal, entendiendo normal como algo constante y común, lo es. Lo importante es conectarse con uno mismo, saber qué queremos, qué esperamos de la experiencia, del otro u otra y de uno mismo. El sexo es parte de lo que, como ser humano, somos; y tenemos que aprender a conocernos. Una vida sexual plena, aparte de mantenernos felices, nos desestreza. Quién quiere spas si podemos tener a nuestra masajista en casa.

Sé que he tocado el tema superficialmente, pero es que en una entrada no podría plasmar las distintas visiones que tengo de la sexualidad humana. Espero poder inspirarme otro día y compartir algunas historias, debatir acerca de los mil y un temas que podemos elegir respecto del sexo…
Hasta entonces.

La palabra “Gay” II

Anteriormente escribimos sobre los significados y el presunto origen de la palabra. Hoy queremos analizar el recorrido temporal que ha hecho y dónde se encuentra hoy en día en la cultura popular. Esto no es un trabajo de investigación, simplemente es un intento por posicionar el término lo más cerca de la realidad posible. Quizás más adelante podamos organizarnos y tablear encuestas o qué se yo. Nada puede funcionar sin su ayuda.

En la entrada anterior aclarábamos que la etimología provenía de ciertos lugares. No estaba consensuado el origen específico. Lo que sí sabemos con claridad es que la palabra comenzó a usarse en San Fransisco, en la década de los 70′s en Estados Unidos de América por una población que se autodenominó así, atribuyéndole ciertas características a la palabra como la alegría. Ahora, esto no quiere decir que sean sinónimos, pero muchas veces ocupamos la palabra para referirnos a ciertos sucesos o cosas que tienen características notorias como aquella flor que es tan exhuberante, finalmente tan gay. Ese color que es tan brillante, esa palabra que es tan rebuscada o esa manera de ordenar una casa que es tan -valga la redundancia- organzada. Todo es gay. ¿Es que acaso los gays son exhuberantes, brillantes, rebuscados y organzados? Incluso ese amigo que nos cuenta que está sufriendo porque su polola terminó con él actúa de una manera gay. Ese que baila más o menos delicadamente, ese que no gusta del fútbol o que cumple con una serie de características o realiza cierto tipo de actividades es gay. ¿Acaso los gays son sentimentales? ¿todos bailan de manera afeminada o no gustan del fútbol? Pues yo creo que es un error gigante y lamentablemente no nos damos cuenta. Son cosas que están en nuestro inconsciente, nos han socializado así y nunca nos lo hemos cuestionado. Nos resulta, incluso, algo que se dice en sentido figurado cuando en realidad es explícito. El gay, o lo gay tiene ciertas características definidas, específicas por lo que podemos clasificar algunas cosas en esto de lo gay. Sinceramente creo que es ridículo. Las palabras construyen significado, y el conjunto de significados construyen realidad. Hay que tener cuidado con esas cosas, porque sin darse cuenta uno le atribuye connotaciones a las palabras, y cuando uno las usa se tiende a implicitar un sentido peyorativo que se subentiende o sobreentiende, no recuerdo como es.
Por ejemplo en ésta página nos encontramos con tres significados de gay: primero se le asignan características comportamentales, luego características clínicas y finalmente más comportamentales. ¿Qué piensan de ésto? Tenemos al gay que simplemente es una persona alegre, al gay como un hombre que gusta de otro hombre y al gay que es definido como ñoño. ¿Es así como se debe usar la palabra? Lo peor es que me cuesta imaginar a alguien triplemente gay. Lo encuentro absurdo.
Es más, el otro día conversaba con un tipo por messenger. Entre tema y tema le mandé una imagen que había editado en photoshop y me dijo “Está tierna (…) y gay”. Me sorprendí. Le pregunté si es que la imagen tuviese a un hombre y a una mujer sería una imagen “tierna y hétero” y me respondió que si. Seguimos conversando, le planteé mi punto de vista y me dijo que estaba cansado y que no quería tener ese tipo de conversaciones. Lo entendí, yo no estaba cansado y con lo que me apasiona el tema era obvio que estaba hablando mucho y que se estaba poniendo denso.

No sé si entienden lo que he tratado de expresar: la palabra gay, si bien tiene raíces diferentes y todo, significa una sola cosa. A mi ver, y espero ustedes compartan mi perspectiva, lo gay no existe. No existen características que sean sinónimas de la palabra, no existen comportamientos específicamente gays. Si hay productos orientados a ese público, si hay comportamientos que son probablemente de personas gays, características generales, etc. Pero no absolutos. En el mismo plano, lo hétero tampoco existe, pues no porque un hombre guste mucho del futbol, escupa y se rasque la ingle todo el día no puede ser gay.

¿Por qué hacer una entrada objetivando la manera de hablar de muchos de nosotros? Pues porque creo que eso mismo es lo que muchas veces lleva a pensar mal de las cosas, a confundir conceptos y finalmente a distorcionar la realidad, a pensar las cosas mal. Hay héteros muy femeninos, y hombres gays muy masculinos. No porque un homosexual es masculino es menos gay, ni un bisexual es menos maricón. Tampoco una mujer muy masculina es necesariamente gay. Son concepciones erradas que, cambiando la forma de expresarnos, podrán entenderse mejor. Incluso posibilitar el buen trato entre todos nosotros. Espero entiendan y lo practiquen.

El otro clavo

¡Buenas! Hoy la entrada que colgamos es de un amigo de nosotros que se motivó a escribir algo y a proponernos la publicación del texto. Nosotros accedimos, este es un espacio que está enfocado a compartir experiencias e ideas. Además es un amigo nuestro de hace años y nos pareció pertinente publicarlo pues muchos hemos pasado por la misma situación.

 

La verdad yo no pertenezco a la agrupación, pero quise manifestar lo que siento mediante este escrito y este blog.

 

He tenido la mala suerte de la mayoría de las veces involucrarme en relaciones donde mi pareja o la persona que me atrae, está pasando por un periodo de olvido, es decir; yo paso a ser “el otro clavo”, y me convierto en la persona que se fuerzan a querer para olvidar y finalmente se dan cuenta que me quieren pero que no pueden hacerlo completamente porque siguen pensando en la otra persona.
Así poco a poco he ido perdiendo la confianza en mí y cuando vuelvo a caer en una historia similar, tomo mi bandera y me arriesgo a la aventura para poder lograr abarcar ese corazón dolido, herido y tratando de olvidar, pero… ¿Qué tan dispuesta está la otra persona en olvidar a su ex? ¿Pasará pensando diariamente en aquella otra persona?.

Actualmente llevo 2 meses con mi actual pareja, y hasta ahora creo que voy bien, pero miles de dudas me abarcan y me inundan, no sé si me quieren, si soy aún un clavo, si soy el fantasma de sus pasados dos años… ¿O se ha dado cuenta que sí desea estar conmigo, que si me anhela, que si me extraña?… Mi inseguridad ha estado en incremento, ya que últimamente hemos estado distanciados, y hubo un momento en que nos llamábamos mutuamente pero últimamente solo yo realizo los llamados; ahora, él esta sin teléfono, y no tengo como comunicarme… Estoy un poco angustiado porque no quiero caer nuevamente en la historia recurrente de ser el clavo que logró sacar al otro que hería sus recuerdos… Pero deseo que si es así que me diga, ya que no quiero desperdiciar tiempo en alguien que quiero, pero que sé que se está forzando a quererme y no nace de él, como debiera ser.

Para aquellos y aquellas que usan este método, por favor, piensen en la otra persona. No es muy agradable ser el clavo que saca al otro, y finalmente no te estás entregando completamente por pensar en tu relación anterior.

Un saludo de “El otro clavo”… esperando que ésta vez, mi suerte esté cambiando.

Por: El otro clavo.

¿Qué tan efectiva es esta técnica? ¿la han utilizado? ¿son amigos de ella? ¿la rechazan? Yo, en lo personal, nunca he pensado en sacarme a alguien estando con otra persona, lo encuentro feo y manipulador. Me lo han hecho y no es muy gracioso, aceptarlo duele. La verdad es que yo creo que las personas que hacen eso son gente inmadura, que busca un par de abrazos para sentirse segura. Ya luego, recuperados, pueden ir a alguien para entregarse de verdad. El mal de amor se lo curaron a costa del cariño de otro u otra. Pero uno queda marcando ocupado, es decir, uno nunca está preparado para esas cosas. ¿Qué pensar? ¿qué hacer? Generalmente, no se tiene la menor idea. Y es que en una relación se ponen ganas, tiempo y otras cosas que hacen que el fin -cualquiera que sea, duela. Más aún si es inesperado, porque pasa.
No hay fórmula, todos lo sabemos, pero hay sentido común y eso nos puede ayudar un poco. Salir, distraernos, los típicos consejos que todo el mundo da son bastante efectivos.
Es increíble pero sucede que muchas veces quienes van buscando ese otro clavo se dan cuenta de que quizas harán un daño, se dan cuenta que lo están haciendo y se dan cuenta de que lo hicieron; pero de todas formas lo hacen. Sienten culpa, saben que están jugando con otra persona pero llevan hasta el último momento el juego, y lo pongo en cursiva porque muchas veces no es un juego. También démosle el beneficio de la duda, porque a veces simplemente pasa. Tienes aún el corazón herido de un amor intenso anterior y aparece otra persona cariñosa, amable, con ganas de besarte toda una noche y eso es justo lo que necesitas. Están con él, con ella, quizás incluso llegues a sentir algo sorprendentemente fuerte. Pero llega un día en que te das cuenta de que aún piensas en tu ex pues te encuentras escuchando las canciones que se dedicaban, buscándolo en facebook o en alguna otra red social, incluso mirando los SMS que no borraste nunca. Lo intentaste, pero simplemente no pudiste. Y es legítimo, y con una explicación basta. Pero hay que ser sinceros. No puedes dejar a una persona como dejan al autor del texto de más arriba. Está bien mandar mensajes, que de lata, verguenza, pena y rabia, pero hay que ser honestos, jugar bien.

Algo parecido es curar el desamor de tu vida, pues eso, a mi ver, es imposible. Te perseguirá toda tu existencia, cuando seas viejito y estés en tu cama pensarás en ella o él con cierta ternura, cada vez que la veas bailando con otro sentirás un poco de celos, recordarás su boca y su besar… Eso no se acaba. Pero se supera. Y es dificil, pero llega el día en que solo es un recuerdo bonito.

Terminar una relación nos hace mal a todos. Sentirse un reemplazo, terminar sabiendo que no fuiste nada más que un escalón para la otra persona, es terrible. ¡Lo bueno es que los amigos siempre estarán ahí para ofrecerte un buen vaso de cerveza! Y a mejorarse, y a volver al trote. No hay nada mejor. Y aprender, obvio, aprender a ver qué hay. Elejir con pinzas es la mejor solución.

¡Un abrazo a todos los despechados! Y saludos al otro clavo.

Sentimiento de Unidad

Hoy me gustaría hablar de algo que, me parece, no se entiende o no se sabe y tiene que ver con la dirección que se le da al movimiento de liberación homosexual. No hablo del MOVILH, eso es una entidad que aboga por los derechos de los disidentes y que tiene buenos buenos méritos.
De lo que hablo es del movimiento en sí, que se determina por lo que hacemos tú y yo en el diario vivir pues como ciudadanos y disidentes sexuales construimos realidad y significado día a día. ¿Construir realidad? Se explica ordinariamente pensando que la realidad que construyes tú, la explicación que le das a la vida y a los sucesos en ella es diferente -y hasta opuesta- con la de aquél. Está condicionada por varios factores, y uno de ellos tiene que ver con las interpretaciones de los demás, pues influyen en la nuestra. Así tambien lo que hacemos y decimos. Hay que entender que todo esto aporta a la integración y a la liberación, todo lo que hagamos.
El tema con el movimiento -expresado cotidianamente- es la dirección que toma. Estamos todos de acuerdo en que la idea es que un día no muy lejano se nos acepte, se nos incluya y se nos trate igualitariamente. Estamos de acuerdo en que no se trata de libertinaje. Estamos de acuerdo en que somos inclusivos, que la idea es acabar con la discriminación, idealmente de cualquier tipo. Estamos de acuerdo en varias cosas y creo que pueden confirmarlo. ¿Pero qué pasa con el estandarte? Revisemos una de las principales imágenes alusivas al tema:

Imagen característica del movimiento

Imagen característica del movimiento

¿Qué ven en la foto de la izquierda? Yo veo a cuatro hombres levantando una bandera, representando al movimiento y dando buena vibra a todo quien comparta la idea. Si miramos con más detalle nos damos cuenta de que solamente hay hombres en la imagen. ¿Dónde están las mujeres? Lamentablemente las lesbianas no aparecen, y la verdad es que no tienen visibilidad. Las vemos marchando simpatizantes del aborto, por los derechos sexuales y reproductivos, organizando actividades, fiestas. Políticamente su peso es mucho menor. Son mujeres. Se nota también en la palabra gay, asignada arbitrariamente sólo a hombres (el hombre es gay y la mujer lesbiana). Ésto es división, y el movimiento se ha caracterizado por dividir a los sectores, por ejemplo al decir LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) se sobreentiende que el movimiento está constituído por todos estos grupos, diferentes uno del otro, pero unidos en una misma causa buscando -incluso- diferentes reivindicaciones. ¿Notan cómo se va segregando? Así ya tenemos dos grandes distinciones: una por sexo y otra por cómo se vive la disidencia sexual.
De repente se pasa de la división a la discriminación, como ocurre generalmente con los bisexuales. Recurrentemente se les tilda de promiscuos, de homosexuales no asumidos, de tener la bandera a media hasta, de jugar seguro y otras formas de decir que no participan plenamente por miedo a perder la seguridad del lado hétero que ostentarían. Ésto me parece cuestionable, debido a que la bisexualidad es reconocida como opción sexual tal como la homosexualidad y la heterosexualidad, definidas cada una por el objeto de atracción sexual del individuo (y no creo que tenga que extenderme más para que quede claro que la bisexualidad es algo concreto y no un escape). Simplemente atracción sexual -y afectiva en la mayoría de los casos. Estos términos, a mi ver, cumplen una función netamente categorizante; pero para encasillar el comportamiento sexual humano son disfuncionales. Se habrán dado cuenta que he remarcado la palabra disidente varias veces, y es porque creo que encasilla mejor nuestro comportamiento el cual se encuentra fuera de la heteronormatividad imperante. Creo que es suficiente la segregación y discriminación existente y creo que no le hace bien a ningún intento de reivindicación. Amén.

Construir realidad con la base de que todos somos personas, ciudadanos y luego disidentes (no homosexuales ó bisexuales ó transexuales)1 es mucho más eficiente y se condice con los intereses de todos. La intención es ser transversales, abarcar un mayor rango e incluso sumar fuerzas que se ven apartadas o no representadas. Ésto debería incrementar el sentido de unidad, pues en la disidencia sexual nos encontramos todos: desde la mujer que gusta del futbol y las cervezas hasta el hombre que cocina, lava y plancha, pasando por el homosexual que gusta de carteras y la mujer que viste ternos. Integración real es unificación. Y recuerdo con mucho cariño la idea de una activista gay el año pasado, en la semana de la diversidad. Ella presentaba su discurso diciendo “Soy mujer. Soy estudiante, soy amiga, soy hija, hermana y tía. Soy activista. Soy lesbiana”, y lo recuerdo porque me pareció súper importante el mensaje que entregaba, que tenía que ver con que la opción sexual es irrelevante, no nos define, no nos determina ni nos condicona. Somos personas, somos humanos -aunque a algunos les cueste entenderlo. Yo la admiro.

Hace un tiempo leí o escuché una frase muy interesante y la tengo por ahí en el Facebook de Digierelo. Va algo así “Donde no hay coexistencia hay codestrucción” (Rabindranath Tagoré, premio Nobel de la India). Ojalá piensen en ello y quzás entiendan un poco mi punto de vista. Puedo estar equivocado, y si es así corríganme. ¡Hey! ¡Soy humano! Como tú, como ella, como ese hombre que camina de la mano con su novia.

(1): Utilizo las categorías con el objetivo de que se entienda la separación. No se trata de que no se deban usar, o que es un error hacerlo, sólo que marcan las diferencias en vez de resaltar las similitudes.

Amores a distancia

¡Hola! Hace un tiempo ya que quería escribir sobre esto, principalmente porque tengo cierta experiencia en el tema. Digamos que estudié un pregrado sobre ello y un par de cursos. Más que información o cualquier otra cosa más académica pretendo contarles un poco mi historia y que me cuenten la suya. Compartir vivencias, recordar esas cosas bonitas que nos pasan en la vida.

No sé por qué los amores a distancia son más vívidos. Es como si te encerraran en un reality donde tus emociones se aceleran, se densifican y lo peor es que no es algo malo; es tremendamente exquisito. Envolverse en una maraña de ideas, de idolatrías, de sensaciones indescriptibles es una de las cosas más geniales que te pueden pasar. Esa intensidad con la que se quiere, se ama, es asombrosa. ¿Les ha pasado que están dispuestos a hacer cualquier cosa por estar al lado de él, o de ella? Sólo recordarlo me pone un poco nostálgico, y es que mi historia es larga. Años hablando, peleando, meses sin contacto para luego encontrarnos denuevo declarándonos nuestro amor, era algo incrompensible; pero es que incluso si apareciera hoy me movería un poco el piso. Solía dedicarle canciones, dejarle mensajes, correos; de hecho tengo guardados la mayoría de ellos, al menos los últimos, los que se escribieron antes y después de finalmente vernos, tocarnos, pasar una noche juntos. El universo conspiraba como si fuera el viajero en “El Alquimista” de Coelo, todo hizo que fueran unos días inolvidables. Describirlo sería imposible. Dicen por ahí que el amor a distancia es una gran prueba de amor y vaya que suena bonito.

¿Qué creen que gatilla tanta pasión? Yo creo que es la necesidad de vivir algo loco, algo fuera de lo común. Por otro lado está lo de la idolatrización -lo que siempre negué-, esto de poner a la otra persona en un pedestal, pensarla como imperfectible. Y es que por teléfono, por messenger, por cámara todo es perfecto. Es un ensueño y la idea es hacerlo lo más real posible siempre manteniendo esa magia que la distancia entrega, porque es una magia el hecho de que puedas mantenerlo aún a centenares de kilómetros. Pero es tan hermoso sentirse querido, sentir que en alguna parte del mundo, del país, hay un escape a tu realidad que es totalmente distinta pero de todas maneras conocida. Sentir que quizás, sólo quizás, algún día podría concretarse aquel proyecto, aquella idea que se ha mantenido tanto -o tan poco- tiempo en nuestros corazones. Sin duda es algo mágico.
Para muchos el amor a distancia puede incluso llegar a ser más real, más honesto y mucho más prometedor. No condeno, ni juzgo; para mi lo fue en algún momento. Yo simplemente me di cuenta luego que las esperanzas de llegar a estar juntos definitivamente se iban perdiendo, en relación directa con las posibilidades de finalmente concretar nuestros planes. Algunos esperan años, se mantienen firmes y fieles a eso que los mueve, que les enciende el alma y los felicito, los admiro y los envidio. Un amigo resitió y llegó allí donde yo no alcanzé. Como dije, quizás es una prueba. Quizás no la pasé.

Y es que cuando la realidad te golpea, cuando te das cuenta de que tu destino y el de él no caminan juntos te caes del asiento. Te das cuenta de que no te alcanzó el puntaje para la Universidad a la que apuntabas, que realmente no tendrías dónde vivir, que la sociedad no era ese universo que conspiraba para tu suerte. Te das cuenta de que “No hay otra manera” como dice Moderatto. Van y vienen canciones llenas de mensajes subliminales, llenas de sentimientos que afloran en ti y en él o ella. Se vieron, se tocaron, se besaron y ya fue lo que tenía que ser. Ahora solo es una experiencia más en esta vida, una que quizás le contarás a tus nietos en alguna ocasión, cuando tu pareja no esté escuchando; pues ahora eres grande y estás con otra persona, otra que te llena, te completa y te satisface. Pero no estás locamente enamorado o enamorada de ella. Es ya un amor más maduro, menos inocente, más serio y concreto. Pero es amor, y es lo mejor que te pudo haber pasado. No cambiarías por nada a esa mano que hoy está siempre cariñosa, ese abrazo reconfortante, ese calorcito en la noche fría.
Ya todo es un recuerdo, un lindo recuerdo. Si lo ves, si la ves alguna vez será un saludo frío, será un “Hola, ¿cómo estás? ¿cómo te ha ido? Estoy apurado, un gusto, adiós”. Esa noche tan imposiblemente descriptible es sólo una memoria, un sueño quizás de alguna noche de verano -así, bien cliché-. Pero es una de las cosas más bellas que te pudieron haber pasado.

Estar escribiendo ésto ahora es casi como un desahogo. Lo escribo porque el fin de semana pasado viajé a dedo al sur. Por amor. Mi media manzana no vive allí, sólo termina su carrera. Hacer ese viaje fue otra de las cosas que nunca olvidaré, como tampoco borraré ese fin de semana en Santiago, hace unos años, con otra persona, con otros besos, otros abrazos. Otros sueños. Hoy todo es distinto. Estudio lo que me gusta, estoy con quien amo y me proyecto en una vida junto a ese humano que redondea mi existencia, la enmarca y la embellece. No me arrepiento de muchas cosas en mi vida porque me hacen quien soy hoy, y quien soy es alguien con quien me llevo bien.
Éstas son mis motivaciones en la vida, me mueve el amor y la libertad. Vivir al máximo, plenamente, es algo que no muchos disfrutan. Escondidos bajo el alero de la seguridad patriarcal y tradicionalista -muchas veces fundamentalista- viven toda su vida, ansiando la libertad de esas gaviotas como nosotros que no se limitan, que saben que hay muchas cosas allá afuera por las que luchar, gritar, correr, volar. Para alcanzar la felicidad hay que lanzarse al vacío con confianza, tratar de ser libre en este mundillo corrompido. Gracias a mi media manzana la vida se ve un poco más linda, soy un poco más feliz.

Si lees ésto, ángel del pasado, espero estés bien.

Tolerancia y compromiso social

Buenas a todos. Hoy quiero presentarles un tema que me es un poco dificil, y lo podrán comprobar en entradas anteriores. Tiene que ver con el compromiso que tenemos con cierta causa -ésta o alguna otra- y la capacidad de llevar nuestra bandera en alto. Más que la capacidad, la forma en que caminamos y sobrellevamos la responsabilidad que tenemos ante una situación tal, como es abanderarse a un colectivo o agrupación y la relación con la tolerancia que podamos tener con quienes no sigan nuestras prácticas, incluso cuando residen bajo el alero de quienes se mueven, participan, se comprometen, se mojan bajo las lacrimógenas, etc.

Leía en una página ejemplos religiosos de tolerancia y no tolerancia en base a sucesos distintos: por un lado estaba la tolerancia ideológica y por otro la político-social. Me chocó un poco el análisis de su escritura sagrada, pues si bien citaban situaciones de intolerancia extrema en relación a quienes erran ideológicamente -y por tanto en la práctica- no vi nada acerca de la tolerancia política y/o social. Ningún ejemplo, cero, absolutamente nada. Entiéndase como una crítica contra el texto, no contra la institución religiosa la cual tolero sin problemas (a menos que sean fundamentalistas).
Si rescato la definición que, en ese texto con tan mala ortografía y redacción, se citaba de la RAE, donde tolerancia se definía como 1. f. Acción y efecto de tolerar.
2. f. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.
y unos cuantos puntos más. Me quedo con el segundo, donde se hacen explícitos uno que otro término destacable: respeto, ideas, prácticas, diferencia o contrariedad. Si, entonces, definimos partiendo de los conceptos que aúnan la definición de tolerancia tenemos que es una actitud “que respeta”, y el respeto principalmente es un veneramiento, una consideración o una deferencia hacia algo o alguien. Por definición esa actitud está dirigida a las ideas o a las prácticas. ¿Ideas o prácticas de quién? De algo o alguien que representa una diferencia, incluso una contrariedad. Analizando la definición nos damos cuenta de en qué nos hemos equivocado, cómo hemos sido intolerantes –la oposición neta a lo anterior mencionado. Generalmente la intolerancia tiene por consecuencia actitudes que implican una discriminación manifiesta en distintos niveles y/o una valorización exagerada de las propias creencias que justifican la segregación de otras. El intolerante asume que por ser distintos a sí mismo los derechos de esos no son iguales a los mios.

¿Qué relación tiene ésto con el compromiso social? Resulta que un día caminando por la plaza España en dirección a una conocida fiesta (o creo que fue después de pagar el agua) escuché por casualidad parte de una reunión de trabajadores. Escuché clarito las palabras de una mujer que se me quedaron grabadas y han sido raíz de mis intolerancias en el pasado con respecto al movimiento de disidentes sexuales –sea cual sea su expresión. Iba un poco así: “…éstos weones después disfrutan de todos los beneficios que nosotros ganamos por ellos. Están cómodamente sin salir a las calles, sin hacer nada para favorecer al movimiento…” y seguí caminando.
Si uno se pone a pensar, debería encontrarle razón. A pesar de que muchos realmente no pueden unirse a los movimientos, a la acción misma por diferentes razones, todas de peso; hay muchos que simplemente deciden no participar de nada siendo estos mismos los que luego celebran los beneficios, los que critican, los que tiran mierda contra las conductas reaccionarias de todos los que intentamos que esto mejore. Yo no condeno, lo hacía y me di cuenta que estaba mal, pero me da mucha rabia. Y ésta es la conexión que hago con la tolerancia, y por eso he escrito cosas anteriormente que han sido contestatarias. Lo siento si alguien se ha sentido agredido, o si le ha molestado lo que he escrito antes pero la verdad es que considero que hay que sacrificar algunas cosas por un futuro mejor. Son muchas las personas que no teniendo el tiempo hacen lo imposible por salir, marchar, gritar, informar y a ellas las valoro increíblemente. Son quienes rompen el hielo y los esquemas, luchando por nosotros, ganando terreno. El compromiso social es re importante, estar con la causa, con cualquier causa, es remarcable.
A fin de cuentas no sé que pensar de quienes no participan, de los que se quedan en su casita calentita viendo cómo los demás pelean por lo que todos queremos ¿o es que no querrán lo mismo?. Y eso es otra cosa que me ha tocado ver: esa gente que aunque vive su sexualidad como disidente la esconde, porque es mejor para ellos. Lo entiendo, de verdad, porque hay cosas que es preferible guardarse para atesorarlas; pero el tener que esconderse, guardarse, comportarse de acuerdo a una heteronormatividad ¡es lo que está mal! Y no lo ven, simplemente no lo ven. Es un proceso, todos estamos de acuerdo en eso, pero ¿cómo no se dan cuenta de que eso es precisamente el problema? ¿el sentir que viviendo en secreto se vive mejor? ¿se disfruta más, sin problemas?. Son esas cosas que no me caben en la cabeza, el no tener nisiquiera una motivación para por lo menos hacer alguna pequeña cosa, querer cambiar en algo sus vidas. ¿Qué piensan ustedes de ellos? ¿qué piensan de lo que expongo?. Yo simplemente no los entiendo, los tolero ahora y la verdad es que nunca he intentado pasar a llevarlos, pero es que no comprendo. No comprendo, tampoco, cómo una compañera, en medio de una discución con una profesora a quien le cuestionábamos su actitud para con nosotros -suceso importante a nivel grupocurso, me puede decir “Si hubiera sabido que iban simplemente a discutir me hubiera quedado en mi casa mejor”. Me saca de mis casillas.

Pero finalmente respeto su desición, la acepto, es un punto de vista diferente basado en otros argumentos que válidos o no, se plantean desde su perspectiva; aunque no dejo de cuestionarla. La tolero.

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