Volvía a conectarme a Messenger para gastar el tiempo que me quedaba. Mis tíos estaban abajo y acababa de escuchar comentarios dignos de una nueva entrada titulada “El machismo y sus expresiones contemporáneas” o algo así. Mi papá y sus tradiciones de reliquia. Saludo a una compañera para comentarle lo estúpido de su perspectiva cuando me da una gran noticia: expresiones de homofobia en mi propio curso. Y lo digo con sorpresa porque somos sociólogos. Si, los lana, los progresistas, los radicales, como quieran decirles. ¿Expresiones de homofobia en un curso de sociología? Me parecía increíble. Abro el mail del curso, leo lo que ponen y comento:

(21:12) Maria Francisca: te atacaron en la mala onditaaa
yo no lo he visto pero me contaron
osea atacaron a toos pero contigo se fueron en la personal
(21:12) Keep me where t: :O
(…)
(21:14) Keep me where t: shooo
y ma encima sin firma
(21:14) Maria Francisca: lo viste¡
si po …
(21:14) Keep me where t: weon que son cobardes
(21:14) Maria Francisca: se les hace a los qls
(…)
(21:16) Maria Francisca: iuluso no le da ni pa firmar el mail
(…)
Sé que no es extraño saber de personas que no sobrepasan los 25 años y que son homofóbicos. ¿Pero qué tan extraño es el hecho de que alguien, estudiando sociología, lo sea? Quizás estoy equivocado pero la mentalidad de un Ingeniero tiende a ser bastante diferente a la de un Sociólogo. ¿No representamos un grupo de personas de pensamiento progresista? Me choca, la verdad, que alguien del área social use la palabra “maricón” y sus derivadas para referirse despectivamente a un disidente sexual. Lo he dicho antes y lo vuelvo a decir: el uso del lenguaje en Chile es horrible, se le atribuyen doble significado a muchas palabras, por lo que tienen una carga mucho más fuerte al ser usadas en contextos agresivos. De cualquier forma me sorprende lo joven que es este tipo o tipa y lo retrógrado que puede llegar a ser. ¡Por favor! Entramos al siglo XXI con la homosexualidad fuera de la categoria de enfermedad, el matrimonio eclesiástico homosexual está instaurado en ciertas sociedades del globo, entendemos que el amor es amor entre un hombre y una mujer o entre cualquier otra combinación… Sigo sin entenderlo bien. Todo esto me motiva a preguntarme por la homofobia.
Hay algo que tenemos que tener claro y es que la homofobia es ampliamente usada como definición de un comportamiento discriminatorio hacia disidentes sexuales. Científicamente el concepto ha sido muy criticado y se ha utilizado el término “prejuicio sexual” para reemplazarlo, y cito: “Sus críticos señalan que «homofobia» sugiere implícitamente que las actitudes antigay se entienden mejor como un miedo irracional y que representan una forma de psicopatología individual, en lugar de ser un prejuicio reforzado socialmente.” (G. Herek , 2000). Es interesante saber que el término “homofobia” se usó, al parecer, por primera vez en 1971, pero la Real Academia Española no lo incluyó sino hasta la edición del 2001 (R. De La Espriella Guerrero , 2007). Si bien Herek prefiere usar “prejuicios sexuales”, los que apoyan el uso del concepto “homofobia” se respaldan en que las investigaciones encuentran similitudes en las respuestas biológicas de los investigados (aumento del flujo sanguíneo) con las respuestas biológicas de los que padecen fobias más conocidas.
Teniendo claro esto es que quiero referirme a la violencia basada en los prejuicios sexuales u homofobia, a sus causas. Me pregunto qué gatilla estos comportamientos y me detengo con algunos artículos que son interesantes a la hora de dar luces sobre esto. Antes que todo quiero evidenciar mi opinión respecto a la búsqueda de una semilla homofóbica, pues considero que es tan dificil como tratar de establecer una causa directa de la disidencia sexual. Abordar la homofobia desde una perspectiva sería como tratar de explicar la homosexualidad con teorías freudianas, quizás un error o quizás un acierto.
Según De La Espriella Guerrero, la homofobia tiene bases individuales y culturales. De ahí que podemos calificar, en sus términos, a la discriminación en base a prejuicios sexuales como una psicopatología o como un comportamiento socialmente adquirido. ¿Cuándo es uno u otro?. A mi juicio falta investigación, pero podría deberse al sistema cultural en que nos vemos inmersos. Muchos dirán que vivo hechándole la culpa al sistema, pero considero que está increiblemente viciado y muchos no nos damos cuenta de ello. Expresiones como el machismo y la discriminación racial están arraigadas en nuestra sociedad y lamentablemente la naturalización de estas conductas hace que sea dificil desenraizarlas.
El patriarcado, forma de dominación histórica, ha ejercido presión no solo sobre las mujeres, sino sobre otros hombres que no cumplen con las expectativas que se tienen de él: si es afeminado, si no juega fútbol, si no escupe en el suelo, etc. Aunque muchas de estas conductas se erradican a medida que uno adquiere nuevos y más altos estatus, en general el prejuicio sigue latente. Es así como formas exageradas de incrompensión se transforman en discriminación explícita, directa y violenta. Y así como la heteronormatividad oprime a los disidentes sexuales “asumidos”, también oprime, y con más fuerza, a todos ellos y ellas que no viven plenamente su orientación sexual. El qué dirán está presente cada vez que caminamos, cada vez que decimos algo o escribimos en un blog. ¿Quién no querría esconderse en esas condiciones? Lo peor es que genera este círculo vicioso donde los que callan sustentan la discriminación, pues entregamos poder a quienes nos maltratan práctica o discursivamente.
Investigaciones han señalado que la homofobia podría presentarse “como una experiencia onírica de autoacusación en el Otro, reproduciendo los procedimientos de defensa contra el miedo y la culpabilidad (mecanismo de desplazamiento) con la posibilidad de defensas contrafóbicas dirigidas hacia sustitutivos de la situación reprimida” (J. Raices Montero). Desgranando esta afirmación encontramos varios elementos importantes: es una experiencia onírica, lo cual implica que escapa de la realidad siendo parte de un proceso interno de construcción mental; es una autoacusación, lo que implicaría quizás una visualización de si mismo en el Otro, donde el miedo y la culpabilidad se hacen presentes y se enfrentan de una u otra manera (asumo que generalmente la violencia) a esta acusación proyectada. Por último encontraríamos valoraciones y sobrevaloraciones de lo que se consideraría ‘lo correcto’. Investigaciones que en este momento no encuentro descubrieron que los homofóbicos presentaban excitación sexual ante un video pornográfico gay, mientras que los que se declaraban tolerantes permanecían en calma. El experimento constaba de dos grupos de hombres los cuales eran expuestos a esta película siendo anteriormente advertidos de que sería una película heterosexual. A mi me parece sorprendente, pero insisto: falta investigación para realmente elaborar conclusiones concretas.
Esto ha sido mi intento, muy disperso, de instaurar el tema. Hay mucho de qué hablar, mucho por discutir y por averiguar, pero me llegó la inspiración y tuve que escribirlo. Espero que ahondemos más en el futuro, pues así como la entry anterior, esta es una introducción del tema en Digierelo.










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